Sobre la deuda de la Comunidad de Madrid

El País publicó que “La Asamblea de Madrid abre una causa general contra la etapa de Aguirre y de González”. En la nota se informaba que todos los grupos de la oposición acordaron apoyar una iniciativa del Grupo Podemos en el parlamento autonómico para crear una Comisión de Estudio sobre la auditoría y la gestión pública de la Comunidad de Madrid. En la exposición de motivos de la propuesta podemita, que han hecho suya Socialistas y Ciudadanos, se justifica la necesidad de crear dicha comisión porque “el endeudamiento de las instituciones públicas de la Comunidad de Madrid ha sufrido una escalada sin parangones históricos, pasando de 10.073 millones de euros en 2006 a 24.632 millones a finales del 2014”. ¿Se trata realmente de un aumento de la deuda que no aguanta la comparación con el de otras Comunidades Autónomas (CC.AA) durante ese mismo período? Para comprobarlo, nada mejor que acudir a la fuente: el Banco de España. El ente supervisor publica en su Boletín Estadístico la evolución de la deuda según el Protocolo de Déficit Excesivo (PDE), tanto en importes absolutos como en relación al PIB de cada región (también está disponible la serie histórica en formato excel). Esto es lo que encontramos:

  1. En el período por el que se interesa la Comisión de Estudio de la Asamblea de Madrid, la deuda del conjunto de las CC.AA creció un 300 por cien. Se trata de un período en el que, especialmente a partir de 2009, los ingresos de todas las Administraciones Públicas se derrumbaron, como consecuencia de la crisis económica, mientras que los gastos continuaron creciendo hasta que empezaron a ser efectivas las medidas de ajuste que llevaron a cabo todos los gobiernos. En otras palabras: los ingresos cayeron rápidamente mientras que los gastos tardaron más en corregirse y ese desfase temporal se cubrió con el recurso al endeudamiento. Aquí es posible consultar la serie histórica de la Contabilidad Nacional para el conjunto de las Administraciones Públicas que elabora la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), los auditores del Reino.
  2. La Comunidad de Madrid es donde menos aumenta la deuda pública en el período objeto de estudio: un 144,5 frente al 300,4 por cien del conjunto de las CC.AA y muy lejos, por ejemplo, del crecimiento experimentado por la Región de Murcia (897,2%), País Vasco (859,6%) o Castilla – La Mancha (733,3%)
  3. La Comunidad de Madrid es también la región que al final de ese período (diciembre de 2014) tiene un menor ratio deuda/PIB. Esta es la medida generalmente aceptada para valorar la dimensión de la deuda pública porque la pone en relación a la capacidad de atender el servicio de la misma.
  4. Por tanto, si se trata de juzgar el desempeño de los gobiernos de las diferentes CC.AA a partir de la evolución de la deuda regional, podemos concluir que, sin ninguna duda, la comunidad mejor gestionada es la que entre 2006 y 2014 fue presidida por Esperanza Aguirre e Ignacio González.
  5. Cabe añadir que, además de ser la comunidad menos endeudada es también la que más ha ampliado y mejorado su dotación de infraestructuras de comunicación, educativas, sanitarias y medioambientales. También, donde más han bajado los impuestos. Todo ello pese a ser una de las comunidades con menor financiación por habitante.

deuda ccaa % PIB 2014

deuda ccaa variacion 06-14

Es sabido que una causa general necesita sustentarse en una cierta apariencia de rigor, pero al mismo tiempo en una acusación lo suficientemente ambigua como para que sea imposible de rebatir, de tal modo que conduzca irremediablemente a la condena de los acusados, cuya defensa se hace impracticable.

Si los promotores de la iniciativa quieren alcanzar sus objetivos deberían buscar un argumento algo más sofisticado porque el de la deuda es de fácil e inmediata comprobación para cualquiera que tenga conocimientos muy básicos en la materia.

Desapalancamiento

La economía española está inmersa en un proceso de reducción del colosal endeudamiento adquirido en los últimos años de la primera década del siglo. Sin duda se produjeron excesos que hay que corregir –y sacar las oportunas lecciones para evitar que se repitan- pero es pertinente preguntarse si, a la luz de los datos, el camino elegido es el más adecuado. Es evidente que la concentración de crédito en “ladrillos” alcanzó cotas ridículas (en el año 2.009, el 49% de todo el crédito bancario a las empresas se concentraba en los sectores de la construcción e inmobiliario), con consecuencias desastrosas sobre la solvencia de nuestro sistema financiero. Pero en la imprescindible corrección de semejante desatino se está produciendo un endurecimiento general e indiscriminado de las condiciones de acceso al crédito que podría llegar a poner en riesgo la incipiente recuperación del crecimiento económico y de la creación de empleo. Por otra parte, la magnitud del esfuerzo realizado por familias y empresas solo es equiparable al aumento de la deuda pública. Ahí van algunos datos para la reflexión.

Desapalancamiento asimétrico. La financiación a las Administraciones Públicas sigue creciendo a tasas de dos dígitos, en contraste con el cada vez más intenso descenso de los fondos disponibles para las empresas. El último dato disponible es el correspondiente al mes de mayo: Administraciones Públicas 19,33% vs. -7,04% sociedades no financieras. Se dice que la economía española se está “desapalancando”, pero lo cierto es que solo está reduciendo su nivel de endeudamiento el sector privado, especialmente las empresas, mientras que la deuda pública acaba de alcanzar un volumen equivalente al Producto Interior Bruto de España. La diferencia fundamental entre el endeudamiento privado y el público es que el primero se destina mayoritariamente a financiar la adquisición de activos (que pueden valer más o menos, pero activos a fin de cuentas); mientras que el segundo se destina casi exclusivamente a financiar gasto corriente, que en poco o nada aumenta la capacidad de generar recursos para devolver la deuda.

AAPP vs Empresas

En este proceso de “desapalancamiento” de la economía española, el crédito bancario a las empresas, única fuente de financiación accesible para la mayor parte de nuestro tejido productivo, ha disminuido en más de 257.000 millones de euros entre marzo de 2.009 (cuando alcanza su nivel máximo) y marzo de 2.013, lo que supone un descenso del 25%. En ese mismo período, la deuda bruta de las Administraciones Públicas aumentó en 452.754 millones de euros.

El ritmo de reducción del crédito bancario a las empresas se ha intensificado en los últimos meses: entre diciembre de 2.011 y marzo de 2.013 ha disminuido en 182.000 millones de euros. Eso significa que en poco más de un año, casi 1 de cada 5 euros destinados por las entidades de crédito a financiar a las empresas ha desaparecido sus balances. En ese mismo período, la deuda bruta de las Administraciones Públicas aumentó en más de 186.000 millones de euros.

Además, en los últimos meses se ha producido un cambio cualitativo en este particular desapalancamiento de nuestra economía. Hasta diciembre de 2.011, la reducción del crédito bancario había afectado casi exclusivamente a las empresas de construcción e inmobiliarias, protagonistas de la “burbuja del ladrillo”. Desde entonces, el crédito bancario al resto de las empresas –particularmente a las del sector servicios- se ha reducido en casi 59.000 millones de euros (-11%).

credito ec a snf

Menos crédito bancario y más caro. Junto a la aceleración de la contracción del crédito bancario a las empresas en los últimos meses (-7% en mayo de 2.013 respecto al mismo mes del año anterior, ajustado de la transferencia de activos al SAREB), se ha producido un significativo aumento de su coste, situándose muy por encima del área euro. El aumento del coste de la financiación de las empresas no financieras contrasta con la disminución del coste de financiación de los bancos, beneficiarios de las gigantescas inyecciones de liquidez y de la reducción del coste de los depósitos en virtud de la advertencia del Banco de España en el sentido de limitar la remuneración de los mismos.

Sin alternativa de financiación. La reducción del crédito bancario a las empresas equivale a la reducción de todas las posibilidades de financiación, puesto que en España, a diferencia de otros países de nuestro entorno, no hay alternativa al crédito bancario para su inmensa mayoría. Esto es particularmente cierto para las PYMES, que constituyen el grueso de nuestras empresas. Más nos vale acelerar el desarrollo de las fuentes de financiación no bancaria, porque hoy muchas empresas españolas se encuentran en el limbo: sin acceso a los bancos y sin alternativa.

Sin perspectivas de mejora. Las entidades de crédito sufren una fuerte presión por mejorar el ratio de capital; y la forma más rápida –y fácil- de hacerlo es la contracción del crédito. El problema es que esto tiene un efecto adverso sobre el crecimiento, lo que a la postre podría producir un adicional deterioro de la cartera de créditos de los bancos y una mayor presión sobre éstos para dotar provisiones y aumentar el ratio de capital. De ahí las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, en el sentido de instar al sistema bancario a aumentar el capital nominal, numerador de la relación entre los fondos propios y el crédito, a través de emisiones de acciones, incluida la posibilidad de que parte de la retribución a sus accionistas y directivos se efectúe en acciones. El FMI también invita a las autoridades de la Unión Europea a relajar el ritmo de devoluciones de las Entidades de Crédito españolas al Banco Central Europeo.

Para tomárselo en serio