Desapalancamiento

La economía española está inmersa en un proceso de reducción del colosal endeudamiento adquirido en los últimos años de la primera década del siglo. Sin duda se produjeron excesos que hay que corregir –y sacar las oportunas lecciones para evitar que se repitan- pero es pertinente preguntarse si, a la luz de los datos, el camino elegido es el más adecuado. Es evidente que la concentración de crédito en “ladrillos” alcanzó cotas ridículas (en el año 2.009, el 49% de todo el crédito bancario a las empresas se concentraba en los sectores de la construcción e inmobiliario), con consecuencias desastrosas sobre la solvencia de nuestro sistema financiero. Pero en la imprescindible corrección de semejante desatino se está produciendo un endurecimiento general e indiscriminado de las condiciones de acceso al crédito que podría llegar a poner en riesgo la incipiente recuperación del crecimiento económico y de la creación de empleo. Por otra parte, la magnitud del esfuerzo realizado por familias y empresas solo es equiparable al aumento de la deuda pública. Ahí van algunos datos para la reflexión.

Desapalancamiento asimétrico. La financiación a las Administraciones Públicas sigue creciendo a tasas de dos dígitos, en contraste con el cada vez más intenso descenso de los fondos disponibles para las empresas. El último dato disponible es el correspondiente al mes de mayo: Administraciones Públicas 19,33% vs. -7,04% sociedades no financieras. Se dice que la economía española se está “desapalancando”, pero lo cierto es que solo está reduciendo su nivel de endeudamiento el sector privado, especialmente las empresas, mientras que la deuda pública acaba de alcanzar un volumen equivalente al Producto Interior Bruto de España. La diferencia fundamental entre el endeudamiento privado y el público es que el primero se destina mayoritariamente a financiar la adquisición de activos (que pueden valer más o menos, pero activos a fin de cuentas); mientras que el segundo se destina casi exclusivamente a financiar gasto corriente, que en poco o nada aumenta la capacidad de generar recursos para devolver la deuda.

AAPP vs Empresas

En este proceso de “desapalancamiento” de la economía española, el crédito bancario a las empresas, única fuente de financiación accesible para la mayor parte de nuestro tejido productivo, ha disminuido en más de 257.000 millones de euros entre marzo de 2.009 (cuando alcanza su nivel máximo) y marzo de 2.013, lo que supone un descenso del 25%. En ese mismo período, la deuda bruta de las Administraciones Públicas aumentó en 452.754 millones de euros.

El ritmo de reducción del crédito bancario a las empresas se ha intensificado en los últimos meses: entre diciembre de 2.011 y marzo de 2.013 ha disminuido en 182.000 millones de euros. Eso significa que en poco más de un año, casi 1 de cada 5 euros destinados por las entidades de crédito a financiar a las empresas ha desaparecido sus balances. En ese mismo período, la deuda bruta de las Administraciones Públicas aumentó en más de 186.000 millones de euros.

Además, en los últimos meses se ha producido un cambio cualitativo en este particular desapalancamiento de nuestra economía. Hasta diciembre de 2.011, la reducción del crédito bancario había afectado casi exclusivamente a las empresas de construcción e inmobiliarias, protagonistas de la “burbuja del ladrillo”. Desde entonces, el crédito bancario al resto de las empresas –particularmente a las del sector servicios- se ha reducido en casi 59.000 millones de euros (-11%).

credito ec a snf

Menos crédito bancario y más caro. Junto a la aceleración de la contracción del crédito bancario a las empresas en los últimos meses (-7% en mayo de 2.013 respecto al mismo mes del año anterior, ajustado de la transferencia de activos al SAREB), se ha producido un significativo aumento de su coste, situándose muy por encima del área euro. El aumento del coste de la financiación de las empresas no financieras contrasta con la disminución del coste de financiación de los bancos, beneficiarios de las gigantescas inyecciones de liquidez y de la reducción del coste de los depósitos en virtud de la advertencia del Banco de España en el sentido de limitar la remuneración de los mismos.

Sin alternativa de financiación. La reducción del crédito bancario a las empresas equivale a la reducción de todas las posibilidades de financiación, puesto que en España, a diferencia de otros países de nuestro entorno, no hay alternativa al crédito bancario para su inmensa mayoría. Esto es particularmente cierto para las PYMES, que constituyen el grueso de nuestras empresas. Más nos vale acelerar el desarrollo de las fuentes de financiación no bancaria, porque hoy muchas empresas españolas se encuentran en el limbo: sin acceso a los bancos y sin alternativa.

Sin perspectivas de mejora. Las entidades de crédito sufren una fuerte presión por mejorar el ratio de capital; y la forma más rápida –y fácil- de hacerlo es la contracción del crédito. El problema es que esto tiene un efecto adverso sobre el crecimiento, lo que a la postre podría producir un adicional deterioro de la cartera de créditos de los bancos y una mayor presión sobre éstos para dotar provisiones y aumentar el ratio de capital. De ahí las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, en el sentido de instar al sistema bancario a aumentar el capital nominal, numerador de la relación entre los fondos propios y el crédito, a través de emisiones de acciones, incluida la posibilidad de que parte de la retribución a sus accionistas y directivos se efectúe en acciones. El FMI también invita a las autoridades de la Unión Europea a relajar el ritmo de devoluciones de las Entidades de Crédito españolas al Banco Central Europeo.

Para tomárselo en serio

Emprendedores y grandes empresas en Colombia

ImageSemana intensa en Bogotá. El pasado miércoles, víspera de la primera jornada de Colombia Startup & Investors Summit –al que dedicaré el próximo post- participé en una interesante mesa redonda en el marco de la Asamblea de la Seccional de ANDI Bogotá-Cundinamarca-Boyacá, organización que agrupa a muchas de las mayores empresas de Colombia. El tema propuesto por la patronal bogotana era el apoyo de las grandes empresas a los emprendedores. En Colombia hay un amplio y creciente apoyo social y político al emprendimiento y la mayor asociación empresarial del país no quiso dejar pasar la oportunidad de introducir el tema en la agenda de su reunión anual

 Moderados por Camilo Llinás, Gerente de ANDI, los cuatro invitados a participar en el debate, Catalina Ortiz (Directora de INNpulsa Colombia), Alfonso Gómez Palacios (Presidente de Telefónica Colombia), Diego Molano (recientemente nombrado Presidente de la Fundación Bavaria) y yo mismo, coincidimos en dos ideas fundamentales: la creación de nuevas empresas es la principal fuente de creación de empleo; y la contribución cada vez más importante de las nuevas empresas a la innovación.

Creación de empresas y creación de empleo

Cada vez se entiende mejor el papel fundamental que juegan las empresas de reciente creación en la generación de puestos de trabajo. Es evidente que muchas de estas empresas no sobreviven a los primeros años de actividad y que los empleos creados desaparecen con ellas, pero el balance es positivo y su protagonismo como fuente de oportunidades laborales es indiscutible

En este sentido, en diciembre de 2.009 la Fundación Kauffman publicó un interesante trabajo titulado Where Will The Jobs Come From?, en el que aprovechando una nueva explotación de los datos de la Secretaría de Estado de Comercio de los EEUU de América, se analizaba la contribución de las empresas a la creación de empleo; pero en lugar de hacerlo estratificando las empresas según su tamaño, como se ha hecho y se sigue haciendo por la mayor parte de los académicos y analistas, se puso el foco en la edad de las empresas. El resultado fue contundente: en el período de 27 años analizado, desde mediados de los 70s al año 2005, solo en 7 años se habría creado empleo en los EEUU de América sin la contribución de las Startups (definidas en el informe como empresas con menos de cinco años de vida). Además, el estudio apuntaba una simbiosis entre las grandes empresas y las startups, en la medida en la que las segundas constituyen una fuente principal de crecimiento y de innovación para las primeras. Se echa de menos una base de datos similar en otros países, que nos permitiría comprobar si el rol de las startups en la creación de empleo es el mismo en otras economías. En todo caso, los resultados del citado informe y los que le han sucedido profundizando en la cuestión, invitan a una reflexión sobre la política de apoyo a las empresas, que debiera orientarse cada vez más a las empresas de nueva creación y tener en cuenta su fragilidad en los primeros años de existencia.

El protagonismo de las nuevas empresas en la creación de empleo es motivo más que suficiente para que tanto ANDI como las empresas que representa, se pregunten qué pueden hacer para favorecer el emprendimiento

Innovación corporativa y ecosistema emprendedor

Pero es que además, las grandes corporaciones son cada vez más conscientes de que el ecosistema de emprendimiento puede ser –y lo es para muchas empresas- una fuente inagotable de innovación abierta. Ahí van algunos ejemplos de los últimos días:

  • El pasado 25 de junio, IE Business School celebró Venture Days en Lisboa, donde se dieron cita algunas de las mejores startups de Portugal e inversores de todo el mundo. Pues bien, uno de los invitados a participar en el panel de inversores era un representante de Blomberg Beta, el instrumento de inversión en startups del líder en información económica y financiera; y resumía así porque están invirtiendo en startups: “we are good but may be someone else can find something better”.  Bloomberg no ha olvidado que en los años 70 empezó como una startup con una tecnología disruptiva que cambió las reglas de su industria y desbancó a quienes hasta entonces habían reinado; y son conscientes de que la próxima gran innovación muy probablemente vendrá de la mano de una nueva empresa.
  • Obviamente, Bloomberg no es un caso aislado: compañías como Intel, Google y otras muchas, tienen desde hace tiempo estructuras de venture capital que buscan oportunidades de inversión susceptibles de convertirse en parte del negocio de esas compañías. Precisamente, también el pasado mes de junio, celebramos IE Venture Network en Tel Aviv. En nuestro panel de inversores estaba uno de los fundadores de Waze, que ese día anunciaba el cierre de un acuerdo de un billón de USD con Google. Paradójicamente, parte del éxito de Waze ha sido incorporar la lógica de una red social y de los juegos a la geolocalización que tanto ha contribuido a popularizar GoogleMaps
  • Incluso los bancos, cuyo negocio está cada día más alejado de los emprendedores, están invirtiendo en el capital de startups relacionadas con su negocio. El Grupo Santander anunciaba el pasado 10 de junio la inversión de 5M euros en iZettle, una startup sueca que ha desarrollado una tecnología de medios de pago que permite rebajar sustancialmente las comisiones a los pequeños comercios en las transacciones con tarjeta de crédito. Jacob de Geer, CEO de iZettle declaraba a FT que cuando lanzaron la startup los bancos no sabían si verles como competidores, amigos o locos, pero finalmente muchos de ellos han comprendido que iZettle es una manera de rentabilizar aun más la enorme base de tarjetas de crédito que tienen circulando. Y hace unos días el BBVA anunciaba que invertía en la startup alemana SumUp, en la que también son inversores American Express y Groupon. BBVA cuenta con un Venture Capital corporativo dotado con 100 millones de dólares

Pero sin duda uno de los esfuerzos de corporate venturing más impresionantes es el realizado por Telefonica a través de Wayra, una red de aceleradoras de startups a la que está muy atenta Amérigo, su venture capital corporativo. Hace dos años por estas fechas tuve el placer de participar en la apertura de Wayra Bogotá, la primera de la red impulsada por Jose María Alvarez Pallete, entonces Presidente de Telefonica Latam y hoy CEO del Grupo. Cuando nació Wayra su misión era principalmente de responsabilidad social corporativa; pero a los pocos meses se convirtió en una parte esencial del Negocio Digital que se dirige desde su sede en Londres

¿Qué pueden hacer las grandes empresas por los emprendedores?

Con frecuencia exigimos a los gobiernos que apoyen a los emprendedores removiendo obstáculos burocráticos y mejorando el marco mercantil, laboral y tributario; e incluso les pedimos que jueguen un papel activo, como están haciendo en Colombia INNpulsa y otras agencias gubernamentales -¡y no dejemos de exigir a los gobiernos que mejoren todo aquello que esté a su alcance para promover la libre empresa!- pero igualmente importante es preguntarse qué pueden hacer las grandes empresas establecidas; o qué puede hacer una organización tan representativa como ANDI. Es mucho y muy diverso lo que se puede hacer, pero quizá lo más importante sea que las grandes empresas estén abiertas a ser sus clientes. Las grandes corporaciones se han dotado de procedimientos excesivamente complejos para las startups, cuando no excluyentes. Está muy bien crear vehículos de inversión en startups, pero no nos olvidemos que la principal fuente de financiación de cualquier empresa no son las ampliaciones de capital ni la deuda, sino vender a un precio mayor de lo que cuesta producir.

En todo caso, enhorabuena a ANDI Bogotá-Cundinamarca-Boyacá por introducir en la agenda de su más importante reunión anual el apoyo a los emprendedores